Es muy difícil escribir de vos, principalmente, porque no me salen las palabras y además, porque sos un ser especial, distinto. Sí, distinto. Tenés una personalidad extraña y lo sabés.
Con el tiempo te volviste gruñón, mañoso y bastante sordo...bueh..más sordo de lo que ya estabas. Pero a pesar de eso, conservás ese extraño sentido del humor y esa risa juvenil que explota cuando ves, por ejemplo, el muro infernal (sí, debo confesar que yo también a veces me río).
De vos heredé una nariz de frutilla, la forma de mi buzarda, las cejas oscuras y pobladas (aunque estén controladas por la poda cuasi constante), la debilidad por los dulces, el humor bizarro y la carcajada fuerte.
De vos admiro tu sensibilidad, tu coraje, tu esfuerzo y tu lucha constante por la familia, por nuestra familia, por la que llegaste a tener dos trabajos para poder construir nuestra casa, instalar el gas y lograr que el baño del fondo fuera parte de la casa.
No estoy mirando la tele, pero en este momento pasa por mi cabeza esa propaganda que dan en la tele...esa que sugiere que volvamos a ver a nuestros padres como solíamos verlos, como héroes...y la verdad es que yo te veo así: subido a un pedestal, fortachón (como cuando eras jóven), con tus brazos cruzados y con una capa que vuela con el viento. Y aunque sé que cuando te mire mejor, voy a ver a un señor canoso, con pancita, anteojos y chancletas pegadas con plasticola, vos vas a seguir siendo ese héroe que me dá seguridad, ese mismo que se hizo cargo de todo hace 10 años, cuando nadie pensó que podría hacerlo. Ese que, sin darse cuenta, me sostuvo cuando no quise seguir. Ese es mi viejo y a él le deseo el mejor día de todos, porque es el mejor papá de todos.
